Brooklyn no ha fichado una estrella. Ha fichado una rotación.

Julius Randle es el nombre que va a llevar el peso mediático del verano en Brooklyn. Pero mientras el mercado hablaba de Randle, Sean Marks estaba resolviendo algo igual de importante en silencio: quién va a jugar los otros treinta y cinco minutos de cada partido.

En 72 horas, entre el 29 de junio y el 1 de julio, los Nets cerraron cuatro contratos. Ninguno supera los 20 millones totales. Ninguno lleva el nombre de un All-Star. Y sin embargo, juntos, dibujan con bastante claridad cómo entiende esta franquicia el año que viene: no como una temporada para competir, sino como una temporada para saber con qué cuentan de verdad en su plantilla.

Los cuatro movimientos, de un vistazo

JugadorContratoProcedenciaRol proyectado
Keon Ellis2 años / 18 MillonesCleveland Defensor de perímetro, escolta titular
Day’Ron Sharpe2 años / 20 MillonesBrooklyn (Renovación)Pívot titular
Josh Minott2 años / 9 MillonesBrooklyn (Renovación)Escolta – Alero de banquillo
Moe Wagner2 años / 19 MillonesOrlandoPívot suplente, físico interior

Tres de los cuatro contratos —Ellis, Sharpe y Wagner— comparten un mecanismo poco habitual: la llamada mutual option. En la práctica no es una opción de jugador ni de equipo en el sentido tradicional, es una cláusula que solo funciona si ambas partes deciden ejercerla; si cualquiera de las dos dice que no, el jugador vuelve al mercado. El resultado real es que el dinero queda garantizado casi por completo desde el primer día, pero se deja una puerta abierta para renegociar en 2027 si la temporada sale bien. Es una fórmula que empieza a repetirse en el mercado de agentes libres de nivel medio, y Brooklyn la ha usado tres veces en cuatro días.

Keon Ellis: el defensor que Jordi Fernández ya conocía

Ellis no llega a Brooklyn por casualidad. Jordi Fernández fue su entrenador asistente en Sacramento, y esa relación pesa en un fichaje que, sobre el papel, no era el más obvio para una plantilla ya sobrecargada de bases jóvenes.

Lo que aporta es concreto: un defensor de balón de 6’5″ capaz de incomodar a bases rivales sin necesitar el balón en las manos, y un tirador que ha superado el 40% en triples en tres de sus cuatro temporadas en la liga. En un vestuario con Egor Demin, Nolan Traore, Drake Powell y Mikel Brown Jr. jugadores jóvenes, ninguno reconocido todavía por su defensa, Keon Ellis es la pieza que permite a Jordi Fernández no tener que elegir entre desarrollo y competitividad defensiva en el perímetro. Su techo no es el de un titular de equipo contender, pero su rol está clarísimo desde el primer día, es la pieza que va a permitir que gente como Mikel Brown Jr. pueda desarrollar su juego ofensivo, sin tener la necesidad de rendir al máximo en defensa.

Moe Wagner: físico para un frontcourt que lo necesitaba

Con Nic Claxton camino de Chicago, Brooklyn se quedó con Sharpe como único cinco puro de garantías en plantilla. Wagner llega a resolver exactamente eso.

No es un reboteador dominante ni un protector de aro de primer nivel, sus números en Orlando, condicionados por la rotura del ligamento cruzado anterior, lo confirman: 6’9 puntos y 3’2 rebotes en 36 partidos, apenas 11’9 minutos por noche. Pero aporta algo que esta plantilla no tenía: físico real en la pintura y capacidad de jugar tanto de cinco suplente como de ala-pívot si Jordi Fernández decide jugar minutos combinando a Sharpe con él, abriendo el campo con su tiro exterior (31,4% en triples la pasada temporada, en una muestra reducida). Es una apuesta de recuperación más que de producción inmediata, y eso hay que decirlo con claridad: si la rotura de ligamento sigue lastrando su explosividad, su impacto real en pista será limitado.

Day’Ron Sharpe: de suplente fiable a titular por mérito propio

Brooklyn Nets center Day’Ron Sharpe (20) runs up the court during the first half of an NBA basketball game against the New York Knicks, Wednesday, March 1, 2023, in New York. (AP Photo/John Minchillo)

Este no es un fichaje nuevo, es una renovación con subida de nota. Sharpe llevaba cinco años siendo el mejor secreto a voces del banquillo de Brooklyn, y la pasada temporada terminó de demostrarlo: máximos de carrera en prácticamente todo, con un 60,1% en tiro de campo que lo convierte en uno de los interiores más eficientes de la liga en minutos limitados.

Lo que cambia ahora no es el jugador, es el contexto. Sin Claxton por delante, Sharpe pasa de repartir minutos a ser, con toda probabilidad, el pívot titular de los Nets. Su aportación a la rotación ya no se mide en «qué hace en 18 minutos», sino en si ese nivel de rebote ofensivo y eficiencia interior aguanta cuando se dupliquen sus minutos. Es la incógnita más interesante de las cuatro firmas, porque es la única que depende de un salto de rol, no de una simple continuidad.

Josh Minott: la muestra de 16 partidos que se ganó una segunda oportunidad

Minott llegó a Brooklyn en febrero como pieza secundaria de un traspaso desde Boston, y en apenas 16 partidos hizo lo suficiente para que los Nets movieran ficha antes incluso de que empezara la agencia libre oficial. 10’8 puntos, cerca del 50% en tiro de campo y 40% desde el triple es unos pocos partidos, como quien dice, Brooklyn solo ha podido oler la muestra, y ya ha comprado el perfume entero.

Su aportación a la rotación es la de un exterior con versatilidad defensiva, capacidad de correr en transición y un tiro que, si se sostiene con más minutos, lo convertiría en algo más que una pieza de relleno. Es, de los cuatro, el fichaje más barato y el que más depende de que la muestra de febrero-marzo no fuera de un perfume diferente al que compraron.

Lo que dice esto del plan de Brooklyn

Ninguno de estos cuatro nombres cambia el techo competitivo de los Nets. Eso no es una crítica, es una descripción exacta de lo que buscaban. Con Randle como referente ofensivo y Porter Jr. como segunda opción, Brooklyn necesitaba certezas de rotación antes que apuestas de impacto. Las tiene ahora: un defensor de perímetro con conexión directa con su entrenador, un pívot que asciende por mérito propio, un exterior BBB (Bueno-Bonito-Barato) y un pívot de físico con margen de resurgir.

Lo que queda pendiente es más interesante todavía. Con casi 25 millones de margen salarial y ninguna plaza de plantilla libre, el siguiente movimiento de Brooklyn no será en agencia libre. Será en el mercado de traspasos, donde acumulan nueve primeras rondas negociables y toda la munición necesaria para absorber un contrato ajeno a cambio de activos. Estas cuatro firmas no cierran el verano de los Nets. Lo dejan listo para la segunda fase.

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