Mike Gansey empezó la agencia libre de los Sixers como quien no quiere hacer ruido, pero quiere hacerse ver. Dos movimientos, ningún titular explosivo, y sin embargo, ahí estaba ya la idea que busca para conformar una plantilla que luche contra los New York Knicks para llevarse la conferencia Este.
Dean Wade y Anfernee Simons no son los nombres que van a llenar portadas. Pero son los que mejor explican cómo piensa el nuevo GM antes de que provocase el segundo mayor terremoto de este verano en la conferencia Este.
Dean Wade: la confianza que viene de Cleveland

El primer movimiento de Gansey al frente de los Sixers fue firmar a un jugador que conoce mejor que nadie en la liga. Dean Wade llega a Philadelphia con un contrato de cuatro años y 39 millones de dólares, con el último año parcialmente garantizado, en una operación que tiene tanto de baloncesto como de confianza personal.
La conexión no es casual. Gansey formaba parte del front office de los Cavaliers en 2019 cuando ficharon a Wade como agente libre ya que había sido UNDRAFTED. Siete temporadas después, con 342 partidos disputados en Cleveland, Wade llega a Philadelphia como un defensor de perímetro polivalente, que no es un fuera de serie, pero que tampoco pasa desapercibido en los esquemas de los entrenadores rivales: 6’9″, 228 libras y una envergadura de 7 pies que le permiten defender múltiples posiciones con solvencia.
Los números no van a sorprender a nadie: 5´8 puntos, 4´2 rebotes y 1´5 asistencias en 22´3 minutos la pasada temporada, con un 36´7% en triples de carrera. Wade no es un jugador que vaya a cambiar un partido con el balón en las manos. Pero encaja con precisión en el rol que se le pide: Sin amarrar el balón en las manos, porcentaje de pérdidas bajo, y la capacidad de asumir asignaciones defensivas duras sin que el ataque rival lo note.
El riesgo existe, y conviene no esconderlo. Wade solo ha superado los 60 partidos en una temporada de toda su carrera. Un contrato de cuatro años sobre un jugador con ese historial es una apuesta, aunque la garantía parcial del último año suaviza el golpe si las lesiones vuelven a aparecer.
Philadelphia utilizó parte de su excepción del midlevel no contribuyente para cerrar el acuerdo, lo que ya dejaba a la franquicia encaminada hacia el hard cap del primer apron. Un dato que cobra sentido en cuanto se mira el siguiente movimiento.
Anfernee Simons: el triple que faltaba en el banquillo

Si Wade resolvía un problema defensivo, Simons llega a resolver uno ofensivo que venía arrastrándose desde hace tiempo: los Sixers terminaron la pasada temporada 23º de la liga en triples intentados, y su banquillo fue una de las unidades menos productivas desde el perímetro de toda la NBA.
Simons firma un contrato de dos años y 12´3 millones de dólares, con opción de jugador en el segundo año. A sus 27 años, llega tras una temporada repartida entre Boston y Chicago. fue traspasado de los Celtics a los Bulls el 5 de febrero de 2026 a cambio de Nikola Vučević, en la que promedió 14´3 puntos, 2´5 rebotes y 2´4 asistencias con un notable 38´5% en triples. Su porcentaje de carrera desde el perímetro, 38´1%, lo confirma como uno de los tiradores más fiables disponibles en el mercado este verano.
El acuerdo se cerró con el resto del midlevel que Philadelphia no había gastado en Wade, y deja a la franquicia justo por debajo del hard cap del primer apron. No hay margen para más movimientos de peso salarial sin usar excepciones menores, así que cada dólar contaba.
Lo interesante de Simons no es solo lo que aporta individualmente, sino el problema concreto que resuelve. Un banquillo sin amenaza exterior permite a las defensas rivales a no preocuparse por nada cuando los titulares descansan. Con Simons, eso cambia. Es un tirador que no necesita sistema para anotar, es un anotador puro, da igual quien le pongas a defenderle, que lo primero que va a hacer Simons es mirar hacia el aro, y si puede, carga la escopeta en ese mismo momento, encuentra el tiro y lo mete.
Lo que dicen estos dos fichajes sobre el plan de Gansey
Puestos uno al lado del otro, Wade y Simons cuentan una historia coherente. Uno tapa un agujero defensivo con un jugador de bajo riesgo relativo y máxima confianza personal. El otro tapa un agujero ofensivo con un especialista que llega barato en comparación con lo que aporta. Ninguno de los dos es un nombre que vaya a mover la aguja de forma individual, y ese es precisamente el punto: Gansey no salió a buscar focos en sus primeros días al mando. Salió a resolver problemas concretos con la herramienta que tenía disponible, la midlevel no contribuyente, gastándola con criterio hasta quedarse al límite del primer apron.
Es la clase de gestión que no genera titulares el día que ocurre, pero que suele sostener a los equipos que funcionan cuando llega abril.
Lo que nadie esperaba es que, apenas unos días después de cerrar estos dos acuerdos, Philadelphia protagonizó uno de los movimientos más comentados de todo el verano de la NBA. Un traspaso que cambia por completo el techo competitivo de la franquicia y que merece, y va a tener, su propio espacio en NBAUNDRAFTED. De eso hablaremos muy pronto.
