Dos caminos hacia el anillo (Parte I): El milagro de los San Antonio Spurs.

Las Finales de la NBA de 2026 suponen un choque frontal entre dos formas radicalmente opuestas de entender la construcción de una plantilla campeona. En este artículo diseccionaremos en exclusiva el camino, la filosofía y los salarios de los San Antonio Spurs. La radiografía completa de su rival, los New York Knicks, se abordará en una próxima entrega

Como hemos visto a lo largo de los últimos años, en la NBA existen dos caminos hasta el tan ansiado anillo: cultivar el talento con paciencia, invirtiendo activos de la franquicia en futuras rondas del draft, o asaltar la banca realizando grandes movimientos y firmando agentes libres. Este año no ha sido diferente y nos encontramos ante un escenario que parece enfrentar ambas perspectivas. Estas Finales de 2026 entre los San Antonio Spurs y los New York Knicks no representan solo una batalla por el anillo, sino la batalla final entre dos maneras de operar en los despachos. Por un lado, un proyecto de futuro y ambicioso que tiene sus cimientos en altas elecciones del draft y el desarrollo de jugadores jóvenes; al otro, un súper equipo más a la vieja usanza, forjado mediante traspasos agresivos y el atractivo innegable que tiene la Gran Manzana.

Un alienígena aterriza en las Finales: Cómo Wemby y los Spurs abdujeron la NBA.

Tras su época dorada (1999-2014), el equipo de Texas parecía estar dejando de ser el gigante de las canchas que cosechaba éxitos allá donde iba, pero esto no era más que un espejismo; solo fue una caída necesaria que les haría resurgir, porque a veces tocar fondo es lo único necesario para coger impulso. Veamos entonces los momentos clave:

2016

El gigante descabezado

A diferencia de otras grandes superestrellas de la liga como Kobe, el cual se retira en 2016, Tim Duncan nunca había necesitado focos o atención en la prensa, por lo que su retiro fue todo lo contrario a lo que se espera de una leyenda. The Big Fundamental no convocó ruedas de prensa ni lloró ante las cámaras como el reflejo de una etapa cerrada; en contraposición, se retiró mediante un escueto comunicado de la franquicia. Popovich (head coach de los Spurs en ese momento y durante toda la etapa de Duncan) definió su marcha de manera simple pero sincera: «Es insustituible. Todos somos únicos, pero él ha sido tan importante para tanta gente que es una locura».

2018

¿Es esto el final?

En 2018, y tras la salida dos años antes del que había sido la cara de la franquicia, sus escuderos empezaron a abandonar el barco. Primero Manu Ginóbili, el veterano escolta de los Spurs, decidía que era tiempo de retirarse; tras eso, el base francés, un ya veterano Tony Parker, ponía rumbo a Charlotte. Mientras tanto, en la franquicia ocurría un cisma: el MVP de las Finales de 2014 y quien parecía destinado a guiar la nueva era de San Antonio, Kawhi Leonard, pasa media temporada sin jugar en un pulso con la franquicia y pide el traspaso. A mitad de temporada, San Antonio cede y envían a Kawhi Leonard y Danny Green a los Raptors a cambio de DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda del draft de 2019.

2019

La competitividad en tela de juicio

Aunque aguantaron el tipo un año más compitiendo con DeMar DeRozan y un veterano LaMarcus Aldridge, en la temporada 2019-2020 los Spurs quedan fuera de los playoffs por primera vez en 22 años. Aquella franquicia que había sido la envidia de toda la NBA en el siglo XXI comenzaba una travesía por el desierto que no terminaría hasta este mismo año, donde consiguen clasificar de nuevo a las eliminatorias.

2020-2022

Reconstruyendo en silencio

La travesía por el desierto obligó a la gerencia texana a aceptar una realidad incómoda para sus expectativas: el modelo de competir por inercia y aquellas bases que habían creado una dinastía se habían agotado. Sin una cultura ganadora ni talento generacional, era el momento de desmantelar y reconstruir desde cero. Durante varios años, San Antonio era un habitual en la parte baja de la Conferencia Oeste. Rodeados de superequipos y dinastías como la de los Golden State Warriors, San Antonio se concentró en acumular talento joven, pero sin un rumbo real que pusiera en jaque al resto de la liga. Selecciones del draft como Devin Vassell (2020) y Jeremy Sochan (2022) ponían los primeros ladrillos de los futuros Spurs. El movimiento definitivo llegaría en 2022, una decisión dolorosa que enviaba a Dejounte Murray a los Atlanta Hawks a cambio de varias futuras rondas del draft. El rumbo era claro: apostar hacia el futuro con el presente más inmediato como peaje.

2023

Aterrizaje en Marte

En muchas ocasiones la fortuna sonríe a los pacientes, y en San Antonio lo sabían. Tras años de sufrimiento en forma de tanking, la suerte volvió a sonreír a Texas de la misma forma que en 1997 cuando eligieron a Tim Duncan. Con el pick número 1, los Spurs seleccionaron al mayor prospecto que el mundo NBA había visto desde LeBron James: Victor Wembanyama. El galo no pasó por el baloncesto universitario de América, jugaba en Francia y medía más de 220 cm. El impacto del francés fue notable; las muestras de dominancia, IQ baloncestístico y absoluto control en defensa no paraban de sucederse, dejando claro al mundo que el nuevo mesías ya se encontraba en el estado.

2024

Crecimiento anormal

Con Wemby demostrando ser una realidad arrolladora y no solo una promesa de cara al futuro, la hoja de ruta de la gerencia cambia de manera drástica. En 2024 sumarían a Stephon Castle con la cuarta elección del draft, buscando fortalecer el perímetro con un jugador que parecía ser de élite en la parte defensiva de la cancha y que se convertiría en el escudero perfecto del gigante francés. El núcleo del equipo estaba formado y los contratos de sus mejores jugadores seguían en un rango salarial de novato, lo que dejaba a los texanos con un amplio margen de movimiento.

2025-2026

Quemando etapas

El golpe sobre la mesa llegó justo a tiempo para el inicio de esta temporada. San Antonio, rompiendo con la filosofía que les había hecho resurgir, monta un pack que enviaría a Zach Collins, Tre Jones, Malaki Branham, Blake Wesley y tres primeras rondas del draft a cambio de De’Aaron Fox y Harrison Barnes. No obstante, la guinda del pastel llegaría con Dylan Harper en el draft (pick 2), coronando una plantilla que mezclaba a la perfección la exuberancia descarada de la juventud con el temple de la veteranía.

El resultado de estos movimientos lo conocemos todos: 62 victorias en temporada regular, acrecentadas por batir de manera clara a Oklahoma y por un sistema defensivo que parecía atormentar a los mejores jugadores de la liga. Aun con todas las dudas con las que llegaban, y aunque muchos afirmaban que los Spurs eran un equipo sin experiencia (y esta es la que gana campeonatos), después de dos primeras rondas cómodas se enfrentaban a los dominadores de la NBA: los mismos Thunder a los que habían derrotado en tres ocasiones durante la temporada. Tras una de las exhibiciones más sorprendentes de los últimos años, Victor Wembanyama demostró una vez más a qué se referían con «Pounding the Rock»:

«Cuando nada parece ayudar, voy y miro a un picapedrero martillando su roca, tal vez cien veces sin que aparezca ni una sola grieta en ella. Sin embargo, al golpe ciento uno, la roca se partirá en dos, y sé que no fue ese último golpe el que lo logró, sino todos los que lo precedieron». — Jacob Riis

Veamos ahora cómo se ha construido esta plantilla

De’Aaron Fox

Salario (2025-2026): $37.096.620

 Fue intercambiado por Zach Collins, Tre Jones, Malaki Branham, Blake Wesley y 3 primeras rondas del draft (Atlanta, Chicago y San Antonio 2028). Fox llegó a Texas para ser un acelerador de partículas. Tras años siendo la cabeza visible de los Kings, el joven, pero ya experimentado base no solo trajo consigo un salario de superestrella, sino el descaro, la velocidad y la capacidad de decidir partidos en el clutch que le faltaba a una plantilla llena de talento joven pero inexperta.

Devin Vassell

Salario (2025-2026): $27.000.000

 Vassell fue elegido en el draft de 2020 como pick número 11 y representa la supervivencia en la plantilla. El joven escolta llegó en el inicio de la reconstrucción, cuando los focos apuntaban en cualquier dirección menos hacia Texas. Creció en silencio, con el hambre del que no tiene nada que perder; pulió su tiro y mejoró su defensa hasta ganarse a pulso una renovación que significaría su oportunidad de competir. Ofensivamente frío y letal, probablemente influido por el silencio en el Frost Bank Center hasta 2023.

Harrison Barnes

Salario (2025-2026): $19.000.000

Barnes llegó en el mismo traspaso junto a De’Aaron Fox. Harrison Barnes significaba experiencia, la tranquilidad que todo equipo aspirante al anillo necesita. El alero ya había probado las mieles del anillo en su etapa en la Bahía (Golden State) y llegaba a San Antonio para aportar estabilidad, IQ baloncestístico y un tiro exterior seguro. Es el pegamento en las alas, el hombre que no necesita el balón para ser fundamental.

Keldon Johnson

Salario (2025-2026): $17.500.000

Drafteado como número 29 de la primera ronda, Keldon se ha convertido en el alma de la segunda unidad, pero esto no fue siempre así. Durante los años de tanking se convirtió en la principal referencia ofensiva, echándose a las espaldas un equipo que no parecía responderle. Con la llegada de talento joven ha sabido dar un paso al lado, convirtiéndose en un agitador de partidos al más puro estilo Lou Williams.

Kelly Olynyk

Salario (2025-2026): $13.445.122

Tras un paso por Pelicans, el ala-pívot canadiense aterrizó en San Antonio por petición expresa de Popovich. Fichar a un hombre grande con una capacidad de pase excepcional y una consistencia poco habitual para los hombres de backcourt que juegan abiertos, una imposición a los pívots rivales: salir de la zona o arriesgarse a ser bombardeados. Olynyk representa un arma táctica cuyo objetivo es abrir el juego de San Antonio creando espacios al aro.

Victor Wembanyama

Salario (2025-2026): $13.376.695

El Alien fue drafteado en el pick número uno del draft de 2023. Olvidad todo lo que creíais saber sobre los límites de la biología humana. Victor Wembanyama no es un jugador de baloncesto, es un error de programación en el código fuente de la NBA. Que un ente alienígena de 2,24 metros, capaz de botar el balón como un base de bolsillo, clavar triples desde el aparcamiento y taponar hasta la luz del sol que entra por las cristaleras del pabellón, cobre apenas 13 millones de dólares es, simple y llanamente, ilegal.

Hablamos del mayor atraco a mano armada en la historia de las finanzas deportivas: hay suplentes en esta liga cobrando exactamente eso por agitar toallas con entusiasmo y repartir botellas de agua, mientras los Spurs disfrutan de un semidiós que altera el campo gravitatorio de la cancha. Este absoluto despropósito económico es el agujero de guion que ha permitido a la gerencia texana fichar sin incumplir el límite salarial para rodearle. Hoy por hoy, entrar botando en la zona de San Antonio está muy lejos de ser una decisión táctica; es un acto de fe, una temeridad castigada con tapones o engullida por una envergadura infinita que desafía cualquier lógica conocida.

Dylan Harper

Salario (2025-2026): $12.370.200

Producto directo del buen hacer de los picks del pasado. Harper aterrizó en un equipo que, aunque no éramos conscientes, ya estaba listo para ganar, en un entorno perfecto donde crecer. Harper ha sido sin duda uno de los jugadores con más descaro y versatilidad en la liga, significando la confirmación final de que la maquinaria de scouting de San Antonio funciona como un reloj suizo.

Luke Kornet

Salario (2025-2026): $11.000.000

El otro gigante de la plantilla de los Spurs firmó por la franquicia solo dos años después de ser campeón con los Boston Celtics, y su impacto tardó más bien poco en notarse. En una plantilla donde el objetivo de temporada regular era no cargar de minutos a Wemby para llegar fresco a la off-season, Kornet significó su extensión en defensa. Tras una sesión de bendiciones, Luke fue pieza fundamental en la victoria del partido número 7 contra Oklahoma, donde colocaría un tapón directo desde el Antiguo Testamento que caería en contra de Isaiah Hartenstein.

Stephon Castle

Salario (2025-2026): $9.560.520

 El joven base fue la 4ª elección del draft de 2024. Si Victor Wembanyama es el monstruo que te espera al final de la mazmorra, Castle es el foso de cocodrilos, las trampas de pinchos o el portero de discoteca que te pide tres tipos de identificación antes de dejarte siquiera mirar el aro. Los Spurs tienen en Castle a uno de los mejores jugadores defensivos de la liga, un seguro en el perímetro cobrando apenas 9 millones de dólares.

Castle persigue cada noche a las mayores superestrellas de la liga, los asfixia, seca sus ideas y, cuando ha terminado, va de vuelta a fase ofensiva, donde ha demostrado que puede ser élite.

Carter Bryant

 Salario (2025-2026): $4.900.320

Bryan fue la elección número 14 en el draft de 2025. El talento en la sombra. Elegido justo al borde de la lotería del draft, Bryant aterrizó en San Antonio con la tranquilidad de quien sabe que no tiene que salvar a la franquicia el primer día. Es el clásico proyecto de la gerencia texana: un jugador atlético, moldeable y con un techo altísimo que, amparado por un contrato de novato muy asequible, está destinado a ser el futuro relevo natural en las alas del equipo.

El fondo de armario de la plantilla lo terminan de apuntalar la consistencia exterior de Julian Champagnie y Lindy Waters III, la dirección de Jordan McLaughlin, el músculo veterano en la pintura de Mason Plumlee y Bismack Biyombo, junto al hambre de los jóvenes con contrato dual Emanuel Miller, David Jones García y Harrison Ingram.

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